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Edición 4201, Año 12 | Hoy es Miércoles 2 de Abril de 2025
31 de Marzo del 2025 / Chihuahua / La Columna
Retomar el rumbo: morena
 
(Chihuahua).- El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) se encuentra en una encrucijada fundamental. Tras el tsunami electoral de 2018 con Andrés Manuel López Obrador y la contundente victoria de Claudia Sheinbaum en 2024 , el partido enfrenta un reto inaplazable: regenerarse o sucumbir a los vicios del pasado.

El discurso de "no robar, no mentir y no traicionar al pueblo" sigue siendo la piedra angular de Morena, pero la realidad es que la llegada de figuras cuestionables no solo ha generado descontento entre la militancia, sino que ha dado argumentos a la oposición para deslegitimar el proyecto de transformación. La única manera de evitar que Morena se convierta en aquello que prometió erradicar es establecer procesos internos más estrictos que prioricen la formación política y la lealtad a los principios del movimiento.

La lucha por la continuidad de la transformación nacional no es una garantía si Morena sigue permitiendo la infiltración de personajes oportunistas que han demostrado su falta de principios y compromiso con la ciudadanía. Sin embargo, aún está a tiempo de corregir el rumbo y consolidarse como el gran movimiento de transformación que el país necesita.

Además, Morena enfrenta otro desafío interno: la construcción de una estructura partidaria real y funcional en entidades federativas profundamente conservadoras, como Chihuahua, pues si bien el partido ha crecido aceleradamente, lo ha hecho sin consolidar un modelo organizativo sólido que garantice unidad y disciplina, lo cual es esencial para conquistar los espacios que se les niega con mayor rigidez.

A pesar de estos desafíos, Morena sigue siendo la principal fuerza política del país porque representa una verdadera revolución de conciencias. La oposición, dividida, humillada, ridiculizada, desgastada y sin rumbo claro, no representa ni representará una alternativa viable para la ciudadanía. El PRI y el PAN, sumidos en crisis internas y sin liderazgos renovadores, apenas sobreviven con fuerza en contados estados, entre pactos cupulares y estrategias fallidas. Su única apuesta es revivir fórmulas del pasado que el pueblo ya rechazó en las urnas. Su falta de credibilidad y la ausencia de un proyecto real para el país los convierte en una oposición meramente testimonial, que sobrevive gracias a los errores de Morena y no por méritos propios.

Morena tiene la oportunidad histórica de demostrar que es un partido distinto porque puede corregir sus errores y mantenerse fiel a sus principios. Si logra hacerlo, no solo garantizará su permanencia en el poder, sino que consolidará la transformación del país. La oposición seguirá siendo un adversario débil mientras Morena se mantenga fuerte en su esencia y congruente con sus ideales.

Pero si el partido guinda no limpia su casa y permite que la ambición desmedida lo corrompa, entonces la historia podría darle la espalda. La victoria no es un cheque en blanco: o se gobierna con ética y compromiso, o se corre el riesgo de traicionar el mandato popular y abrirle la puerta al regreso de la mediocridad política que tanto daño le ha hecho a México.
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